{"id":4435,"date":"2018-04-10T11:41:19","date_gmt":"2018-04-10T14:41:19","guid":{"rendered":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/index.php\/2018\/04\/10\/un-concepto-humanista-cristiano-de-la-ciudadania\/"},"modified":"2018-04-10T11:41:19","modified_gmt":"2018-04-10T14:41:19","slug":"un-concepto-humanista-cristiano-de-la-ciudadania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/un-concepto-humanista-cristiano-de-la-ciudadania\/","title":{"rendered":"Un concepto Humanista Cristiano de la Ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h5><em>Foto Gentileza Biobiochile.cl<\/em><\/h5>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Autor: Mario Fern\u00e1ndez Baeza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Abogado, Licenciado en Ciencias Jur\u00eddicas y Sociales de la Universidad de Chile, Dr. Phil y Magister Artium por la Universidad de Heidelberg, Profesor de Derecho Constitucional y de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad de Chile y en la Universidad de los Andes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">1.- Primera parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El t\u00edtulo de esta exposici\u00f3n merece una explicaci\u00f3n. Al anunciar que reflexionaremos sobre \u201cun concepto humanista cristiano de la ciudadan\u00eda\u201d, no estamos afirmando que existe\u00a0 un\u00a0 concepto humanista de ciudadan\u00eda. Arrogarse tal exclusividad ser\u00eda contradecir el pluralismo, que es la esencia misma del humanismo. Tampoco podr\u00edamos sostener que existe un concepto \u00fanico humanista cristiano de la ciudadan\u00eda, porque el pluralismo es una cualidad inherente del humanismo cristiano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">La expresi\u00f3n \u201chumanismo\u201d es un neolatinismo, introducido por\u00a0 Petrarca en los inicios del Renacimiento, pero cuyo significado se remonta a Cicer\u00f3n en el siglo I a.de C., entendido como la \u201cb\u00fasqueda de la configuraci\u00f3n de la existencia de acuerdo a la dignidad humana\u201d, con apego a la cultura cl\u00e1sica griega. Parad\u00f3jicamente, a pesar de que el concepto se encuentra hoy impregnado de una obvia significaci\u00f3n cristiana, durante la mayor parte de este medio milenio, desde el Renacimiento, se aludi\u00f3 al humanismo como una tendencia del pensamiento antag\u00f3nica con el cristianismo, especialmente con el catolicismo. Esta larga etapa de cambios y convulsiones globales en la Europa cristiana, llena de realidades y de mitos, que abarc\u00f3 tambi\u00e9n a la Reforma protestante, y que tendr\u00eda secuelas en la anti-religiosidad de las revoluciones hist\u00f3ricas de la \u00e9poca moderna, fue denominada por Jacques Maritain como la \u201ctragedia del humanismo\u201d y descrita magistralmente por Benedicto XVI en la Enc\u00edclica Spe Salvi al preguntarse con \u00e1nimo cr\u00edtico, pero con af\u00e1n clarificador: \u201cC\u00f3mo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jes\u00fas es estrictamente individualista y dirigido s\u00f3lo al individuo? \u00bfC\u00f3mo se ha llegado a interpretar la \u201csalvaci\u00f3n del alma\u201d como huida de la responsabilidad respecto de las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como b\u00fasqueda ego\u00edsta de la salvaci\u00f3n que se niega a servir a los dem\u00e1s?\u201d (Spe Salvi, 16).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En efecto, esa imagen de distanciamiento del humanismo renacentista por parte del cristianismo se consolid\u00f3 en la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica, a pesar de que el ideal humanista fue siempre un acompa\u00f1ante de los pensadores cristianos desde la patr\u00edstica, influidos por la tradici\u00f3n del derecho natural de Cicer\u00f3n y su influencia estoica. Por otra parte, Santo Tom\u00e1s de Aquino fue el gran difusor de Arist\u00f3teles en el Occidente medieval5 y el propio Petrarca reconoc\u00eda la influencia de San Agust\u00edn. Por cierto que Erasmo de Rotterdam y Santo Tom\u00e1s Moro, contempor\u00e1neos de lucha y de tribulaciones, son dos grandes humanistas cat\u00f3licos, justamente en esos a\u00f1os confusos, pero decisivos, que dieron nacimiento a\u00a0 la \u00e9poca moderna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">2.- Segunda Parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">He iniciado esta exposici\u00f3n con esa precisi\u00f3n sobre el car\u00e1cter plural y ecum\u00e9nico del humanismo de nuestros d\u00edas, porque hubo una \u00e9poca, extendida en la historia de la era moderna, pero exacerbada en el siglo XX,\u00a0 durante la cual, parad\u00f3jicamente, la lucha entre humanistas de distinta inspiraci\u00f3n equival\u00eda a ganar el todo o la nada, pues la meta era imponer la totalidad de cada doctrina en el alma y en el cuerpo de las personas y de los pueblos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En esa confrontaci\u00f3n, las vertientes liberal, marxista, socialdem\u00f3crata y comunitaria del humanismo laico o cristiano, tanto puras como mezcladas, lucharon en todos los frentes te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, endureciendo crecientemente sus postulados te\u00f3ricos y permitiendo que, en su nombre, los seres humanos muchas veces se envilecieran en la obtenci\u00f3n y mantenimiento del poder. Durante todo ese tiempo, unos y otros reclamaron sustentar las bases m\u00e1s s\u00f3lidas para el desarrollo y bienestar de los seres humanos en sociedad y no pocas tragedias trasladaron el debate de las ideas al campo de la confrontaci\u00f3n pr\u00e1ctica, con secuelas muy profundas, nacionales e internacionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Nuestro pa\u00eds no estuvo ajeno a tal confrontaci\u00f3n y sus secuelas son todav\u00eda rastreables en el debate p\u00fablico y en muchas tendencias conductuales de algunos l\u00edderes de opini\u00f3n, que insisten en controversias a\u00f1ejas y peligrosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Pero lo cierto es que esa modalidad de lucha, esa intolerancia extrema de opiniones, bautizada tempranamente por\u00a0 Erasmo\u00a0 como el \u201cpecado original de nuestro mundo\u201d, lleg\u00f3 a tal punto en la segunda mitad del siglo pasado, que termin\u00f3 por aniquilarse a s\u00ed misma, quedando sin fuerzas para seguir su insana pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Me cuento entre los convencidos de que esa \u00e9poca de enfrentamientos doctrinarios y pol\u00edticos de aniquilaci\u00f3n ha llegado a su fin, sin que ning\u00fan contendor haya ganado completamente tan poco edificante competencia hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Veamos los hechos tal como son. En este mismo momento, en el inicio del a\u00f1o 2013, la fortaleza y el dinamismo de la econom\u00eda mundial \u2013y por supuesto de la chilena- dependen de las decisiones del Partido Comunista de China. \u00a1Qu\u00e9 paradoja! \u00a1Despu\u00e9s de su voceado \u201ctriunfo\u201d planetario, el capitalismo depende del comunismo!\u00a0 Todas las cuentas de los organismos internacionales, de las bolsas de valores, de los conglomerados o de los ministerios de hacienda tienen como referencia principal el crecimiento chino. Las propias denominaciones \u201csocialismo capitalista\u201d o \u201ccapitalismo socialista\u201d, con las que se ha intentado denominar el modelo chino, de cuya suerte depende el mundo, da cuenta de la confusa realidad doctrinaria en la que la Humanidad se desenvuelve.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Veamos otro ejemplo que describe con claridad y autoridad esta situaci\u00f3n. Tambi\u00e9n al inicio de este a\u00f1o 2013, el Papa Benedicto XVI describi\u00f3 la actual situaci\u00f3n Urbi et Orbi desde los balcones de San Pedro, con estas palabras: \u201cNo obstante, el mundo est\u00e1 aun lamentablemente marcado por focos de tensi\u00f3n y de contraposici\u00f3n causado por las crecientes desigualdades entre ricos y pobres, por el prevalecer de una mentalidad ego\u00edsta e individualista expresada por un capitalismo disoluto.\u201d <\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Estos indicios tan elocuentes dan cuenta de que el enfrentamiento total de las doctrinas en el siglo XX, no ha dejado ni vencedores ni vencidos. Todas las vertientes humanistas han triunfado y han perdido parcialmente, dejando cada una\u00a0 huellas y errores indelebles en el curso de la historia. Liberales, socialistas y comunitarios han contribuido al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas. Eso es indudable. Pero tambi\u00e9n unos y otros han evitado que progresos evidentes se hayan frustrado por generaciones en muchos lugares de la tierra. Eso tambi\u00e9n es evidente. Por eso es que a pesar de tantos progresos y logros, permanecen vigentes los mismos problemas que han aquejado a la humanidad desde siempre. Ellos siguen ah\u00ed, como testigos implacables de nuestro enorme fracaso humano para vivir civilizadamente, que se explica en nuestras carencias pr\u00e1cticas, pero tambi\u00e9n en las ideas que inspiran tales empe\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El falso desenlace ideol\u00f3gico de fin de siglo, que llev\u00f3 a unos atolondrados al anuncio del fin de las ideolog\u00edas y de la historia,\u00a0 ha producido adem\u00e1s el aparecimiento de otros rasgos que han complicado el panorama. La emergencia de dilemas cl\u00e1sicos, pero hoy presentados en forma atractiva y l\u00f3gica, pero falsamente antag\u00f3nicos e improductivos para generar reflexiones o procedimientos orientados a su resoluci\u00f3n, lo que Jorge Pe\u00f1a ha denominado \u201cdisyunciones\u201d, al tratar la moderna disyunci\u00f3n hechos-valores, han contribuido m\u00e1s a la confusi\u00f3n que al esclarecimiento de los grandes problemas de nuestra \u00e9poca .<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Como lo avizoraran l\u00facidamente los Obispos chilenos al inicio de este siglo: \u201cLa sociedad globalizada nos lleva a relacionarnos de otra manera en lo pol\u00edtico, en lo econ\u00f3mico, en lo social, en lo religioso, con nuevas oportunidades de comuni\u00f3n y mutuo conocimiento, pero, parad\u00f3jicamente, con profundas soledades, como consecuencia de la actitud individualista que se deja arrastrar por el ego\u00edsmo en vez de la actitud de individuaci\u00f3n, que es integradora con personas y grupos excluidos\u201d Hay, por lo tanto, una tarea pendiente: La tarea de lograr para todos una vida digna, tanto personal y social.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Mientras esa tarea no est\u00e9 cumplida, el ideal humanista sigue vigente, como vigentes siguen sus m\u00faltiples vertientes. Lo que ha terminado \u2013ojal\u00e1 para siempre- es una forma de lucha, intolerante y fan\u00e1tica, entre esos cuerpos de ideas, pero no han terminado las ideas en nombre de la cuales se lucha. Ha terminado una forma de lucha, pero se mantiene su esencia. Por eso, es que podemos afirmar que en este mundo globalizado y plural en que vivimos, se abre la enorme oportunidad de confrontar las ideas en el \u00fanico escenario coherente con el ideal humanista: el di\u00e1logo. Y se abre la enorme oportunidad de postular a que tales ideas se conviertan en hechos, mediante el \u00fanico procedimiento digno de sus altos prop\u00f3sitos: la democracia. Como se\u00f1al\u00f3 el Presidente Patricio Aylwin, en su primer Mensaje al Congreso Nacional en 1990: \u201cDiscrepar no significa ser enemigos\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">3.- Tercera Parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Tal es, en consecuencia, el contexto dialogante y democr\u00e1tico en que formulamos esta reflexi\u00f3n sobre el concepto humanista cristiano sobre la ciudadan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Pero debe agregarse una precisi\u00f3n muy importante para terminar de delimitar nuestro tema. Ya se\u00f1alamos que es inherente al pluralismo aceptar la diversidad de vertientes humanistas y, por lo tanto, que es completamente constructivo presentar con claridad cada una de esas visiones. Por eso es l\u00edcito y necesario, con toda claridad y sin ofender a nadie, reflexionar sobre un concepto humanista cristiano de ciudadan\u00eda. Para tal efecto, sin embargo, nos falta responder a una pregunta compleja e inc\u00f3moda: \u00bfExiste un \u00fanico concepto cristiano de ciudadan\u00eda? Aunque parezca sorprendente, la respuesta es no. Existen diferentes aproximaciones de inspiraci\u00f3n cristiana sobre la ciudadan\u00eda, que corresponden a las diferencias que entre ellos se tienen sobre otras materias temporales, especialmente en la econom\u00eda o la cultura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Una diferencia muy importante entre los cristianos, visible en Chile en todas las esferas, pero tambi\u00e9n sobre las dimensiones sustantivas de la ciudadan\u00eda, tiene lugar entre una concepci\u00f3n cristiana liberal y una visi\u00f3n cristiana comunitaria. La fuente de tales diferencias reside en que una concepci\u00f3n liberal es individualista y una concepci\u00f3n comunitaria es personalista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Para tratar tales diferencias es imprescindible advertir que, a diferencia del paralelo entre visiones humanistas cristianas y no cristianas, esta comparaci\u00f3n entre cristianos liberales y cristianos comunitarios tiene un delimitado campo dentro del cual desenvolverse. En efecto, aunque existen varias vertientes religiosas dentro del cristianismo \u2013que incluye diversas iglesias y cultos- y otras tantas laicas, con vinculaci\u00f3n de fe o sin ella, todas brotan o se sustentan en la palabra y obra de Jes\u00fas de Nazaret. De lo contrario no ser\u00edan cristianas: \u201cEl Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo; no es simple comunicaci\u00f3n, sino acci\u00f3n, fuerza eficaz que penetra en el mundo salv\u00e1ndolo y transform\u00e1ndolo\u201d.\u00a0 Por lo tanto, en el Evangelio reside la delimitaci\u00f3n esencial para desarrollar nuestro tema. Todas las vertientes humanistas cristianas se inspiran en el Evangelio. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, con tal aparente y poderosa fuente de unidad, puede producirse divergencias doctrinarias? O, refiri\u00e9ndose a nuestro tema: \u00bfC\u00f3mo es posible una distancia admisible entre los cristianos respecto de la ciudadan\u00eda y, por lo tanto, sobre la pol\u00edtica?<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Para dilucidar tal interrogante, se\u00f1alemos primero que la adhesi\u00f3n humanista cristiana no exige una adhesi\u00f3n de fe en Cristo como existencia sobrenatural. O sea, existen humanistas cristianos no creyentes. Como se sabe, decir humanismo es decir antropoc\u00e9ntrico y dentro de los matices que tal acepci\u00f3n envuelve, las personas pueden aceptar el mensaje cristiano s\u00f3lo como un mensaje doctrinario sobre lo temporal. Creen en el Cristo hist\u00f3rico, fundador de una cultura, el sentido amplio del t\u00e9rmino. Aun as\u00ed, sin\u00a0 embargo, quienes as\u00ed siguen a Cristo, usualmente tambi\u00e9n valoran o aceptan el mensaje de sus iglesias, incluyendo la Doctrina Social de la Iglesia Cat\u00f3lica (DSI), y el de los pensadores cat\u00f3licos creyentes, como Jacques Maritain o Enmanuel Mounier. Era el caso de nuestro insigne pensador, don Jaime Castillo Velasco. Pero dig\u00e1moslo as\u00ed, gran parte de los seguidores del Cristo hist\u00f3rico no se encuentran vinculados por la fe en Cristo Dios para obedecer tales postulados. Por cierto, el mensaje evang\u00e9lico cristiano abarca esa realidad de los no creyentes en el origen mismo de su formulaci\u00f3n, pues su \u201cbuena nueva\u201d se ofrece a todos los \u201chombres de buena voluntad\u201d y el amor al pr\u00f3jimo se prodiga sin ninguna discriminaci\u00f3n ni reduccionismo hacia todos los seres humanos.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Pero la respuesta a la interrogante planteada sobre c\u00f3mo entender visiones distintas dentro del cristianismo, es m\u00e1s compleja si se formula entre los creyentes y, a\u00fan m\u00e1s, entre los cat\u00f3licos, que forman la mayor\u00eda de los cristianos en Chile y en Am\u00e9rica Latina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Tal diferencia debe explicarse primeramente porque el ser humano est\u00e1 dotado de libertad. As\u00ed lo postula el entendimiento del Evangelio. Pero se trata de una libertad compleja, concebida como \u201cla libertad de s\u00ed mismo\u201d en palabras de Alejandro Llano, que sobrepasan las concepciones tradicionales de libertad de y de libertad para.\u00a0 En consecuencia, la apreciaci\u00f3n de cada uno sobre los problemas de la historia, de la sociedad, es irremediablemente distinta, pues se produce lo que el mencionado Jaime Castillo describ\u00eda en estas tan l\u00facidas palabras, como fue todo su pensamiento: \u201cCada creyente parte de su propia posici\u00f3n. De acuerdo con ella, el sentir \u00edntimo de la conciencia se diversifica infinitamente. Hay pues numerosas reacciones de cristianos ante el mismo problema. Los factores personales y sociales pesan con matices de gradaci\u00f3n variada\u201d\u00a0\u00a0 El propio Jacques Maritain lo resum\u00eda con sencilla sabidur\u00eda en su \u00faltima gran obra: \u201cLo espiritual y lo temporal son perfectamente distintos, pero pueden y deben cooperar en una mutua libertad\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">4.- Cuarta Parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Aunque parezca a\u00fan m\u00e1s complejo de formularlo, la respuesta a esa presunta antinomia sobre las diferencias entre los cristianos, se presenta cuando se opta por una de tales vertientes. Dig\u00e1moslo as\u00ed: La diferencia reside en que el humanismo cristiano comunitario adhiere sin reservas a la Doctrina Social de la Iglesia. El humanismo cristiano liberal adhiere con reservas a la Doctrina Social de la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">As\u00ed lo veo yo, como adherente al humanismo cristiano comunitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Sostengo que la principal ra\u00edz de esta dis\u00edmil adhesi\u00f3n a la Doctrina Social de la Iglesia reside en lo que yo denomino la contaminaci\u00f3n liberal en los cristianos de derechas, consistente en la confusi\u00f3n pr\u00e1ctica entre la \u00e9tica y el arte de la optimizaci\u00f3n, ya formulada por Spaemann, que los conduce a relativizar la doctrina cuando afecta a la l\u00f3gica de los negocios en lo que se denomina, eufem\u00edsticamente, como \u201csociedad libre\u201d<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Los obispos se Chile han se\u00f1alado recientemente con extrema claridad: \u201cChile ha sido uno de los pa\u00edses donde se ha aplicado con mayor rigidez y ortodoxia un modelo de desarrollo excesivamente centrado en aspectos econ\u00f3micos y en el lucro. Se aceptaron ciertos criterios sin poner atenci\u00f3n a consecuencias que hoy son rechazadas a lo largo y ancho del mundo, puesto que han sido causa de tensiones y desigualdades escandalosas entre ricos y pobres\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Por lo tanto, sin perjuicio de su profundidad, se trata esta diferencia de una cuesti\u00f3n de \u00e9nfasis o de interpretaci\u00f3n de la DSI, cuyo ejercicio o cultivo no importa necesariamente desviaciones de fe ni de observancia para los creyentes, como tampoco contravenciones epistemol\u00f3gicas para los no creyentes que se nutren del cristianismo para sus orientaciones temporales. Se trata del \u00e9nfasis distinto que se le otorga al bien com\u00fan o a la\u00a0 subsidiaridad, o la relaci\u00f3n que se establece entre libertad, igualdad, participaci\u00f3n o\u00a0 solidaridad, lo que proporciona el sesgo para distinguir a cual humanismo se inclina, aunque todos esos conceptos sean principios expresos de la Doctrina Social de la Iglesia. Uno a uno, tales conceptos se encuentran formulados con pr\u00edstina claridad en los documentos oficiales, pero el problema aparece cuando ellos colisionan entre s\u00ed en la realidad concreta temporal, sea social, pol\u00edtica, econ\u00f3mica o jur\u00eddica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">\u00bfC\u00f3mo se extienden\u00a0 hacia el concepto de ciudadan\u00eda las diferencias entre las vertientes humanistas cristianas?<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Aclaremos qu\u00e9 se entiende por ciudadan\u00eda. La palabra denota una idea antigua, aunque el concepto como tal no haya tenido un uso extendido sino hasta la Revoluci\u00f3n Francesa. Ya para los romanos \u201cel ciudadano gozaba de todas las prerrogativas incluidas en el jus civitatis, entre ellas el jus suffragi (derecho a votar en los comicios y elegir a los magistrados) y el jus honorum, o derecho a ejercer las labores p\u00fablicas o religiosas\u201d (Petit, 1954, 114-115), casi lo mismo que a fines del siglo XX se defini\u00f3 como algo muy simple: \u201cciudadanos, esto es, miembros de una comunidad pol\u00edtica\u201d (Arag\u00f3n, 1998, 89).<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">En consecuencia, si entendemos ciudadan\u00eda como la plena capacidad de todas las personas discernientes para participar activa y libremente en las decisiones p\u00fablicas, estamos todos de acuerdo. El voto universal y el goce de los derechos fundamentales debidamente garantizados, es hoy una caracter\u00edstica obvia de toda sociedad y un buen ejemplo de un logro de toda la humanidad. As\u00ed lo consagran los textos fundamentales del derecho Internacional p\u00fablico positivo, al se\u00f1alar: \u201cToda persona tiene el derecho a participar en el gobierno de su pa\u00eds, directamente o por medio de representantes libremente escogidos\u201d (Art.21 de la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos); \u201cTodos los ciudadanos gozar\u00e1n\u2026de los siguientes derechos: a) Participar en la direcci\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos, b) Votar y ser elegido en elecciones peri\u00f3dicas, aut\u00e9nticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresi\u00f3n de la voluntad de los electores\u201d (Art. 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol\u00edticos de Naciones Unidas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Detr\u00e1s de estas precisiones se encuentra la contribuci\u00f3n del pensamiento cristiano, no s\u00f3lo mediante la participaci\u00f3n de numerosos de sus seguidores en los mencionados textos, entre ellos Jacques Maritain, sino por la huella indeleble de su aparici\u00f3n en la historia humana hace dos mil a\u00f1os: \u201ccon el cristianismo entra en la escena la persona, cuya dignidad y libertad se funda en \u00faltima instancia en una esfera de valores que trasciende a la pol\u00edtica\u201d (Rodr\u00edguez Lu\u00f1o, 2009, 37).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Las diferencias entre los cristianos para entender la ciudadan\u00eda, en consecuencia, se producen en un nivel de mayor profundidad, m\u00e1s all\u00e1 de tales definiciones b\u00e1sicas de general aceptaci\u00f3n. Por cierto que esas diferencias no residen en el reconocimiento jur\u00eddico formal del ciudadano, sino en las dimensiones sustantivas que acompa\u00f1an tal calidad, como ya lo veremos. Ah\u00ed se producen las diferencias y matices entre las distintas vertientes humanistas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El ciudadano es, antes que todo, una persona dotada de dignidad. Y las personas son titulares de derechos fundamentales. As\u00ed lo reconocen los ordenamientos constitucionales en casi todo el orbe. Y, justamente, en este punto fundamental, nos encontramos con manifestaciones concretas de estas diferencias, como es el debate sobre cu\u00e1les derechos constitucionales deben ser considerados como derechos fundamentales para su tutela jurisdiccional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Sabemos que los tratadistas difieren sobre otorgar o no el mismo estatus a los derechos denominados pol\u00edticos y civiles que a los derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales, a pesar de su igual reconocimiento en el derecho internacional positivo. Frente a tal disyuntiva, los juristas y pol\u00edticos cristianos se ubican en ambos bandos. Tanto aqu\u00ed en Chile, como en el vasto mundo. Las razones para ello son, por cierto, jur\u00eddicas, pero revelan los \u00e9nfasis sobre el entendimiento de la Doctrina Social de la Iglesia a los que hemos aludido y sus efectos se extienden a toda la vida personal y social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Veamos la realidad concreta. Tenemos a la vista el ejemplo de la discriminaci\u00f3n establecida en la Constituci\u00f3n chilena respecto del derecho a la educaci\u00f3n (art. 19, N\u00b010) o el derecho a la seguridad social (art. 19, N\u00b0 18), que no se encuentran tutelados por el recursos de protecci\u00f3n en el ordenamiento constitucional de Chile (art. 20), frente a los derechos que si gozan de tal tutela jurisdiccional, poniendo de relieve la preminencia de la subsidiaridad por sobre la solidaridad, y de la libertad por sobre la igualdad. Unos y otros invocar\u00e1n a la DSI para sostener doctrinariamente sus posiciones, pero indudablemente sus \u00e9nfasis respeto a la primac\u00eda de cu\u00e1les principios sobre otros, es innegable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Los ejemplos de este tipo pueden multiplicarse en un an\u00e1lisis detenido de todos los derechos fundamentales en nuestra Constituci\u00f3n. Mientras derechos liberales cl\u00e1sicos, como la propiedad, gozan de una detallada regulaci\u00f3n de once incisos y de una reforzada protecci\u00f3n ante la amenaza de ser vulnerados, el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminaci\u00f3n se encuentra dispuesto en dos magros incisos y su tutela jurisdiccional sujeta de condiciones. Esto, en circunstancias que el ya citado Compendio vaticano sobre DSI destina un cap\u00edtulo completo (10\u00b0) a lo que denomina \u201cSalvaguardar el medio ambiente\u201d, incluyendo frases como \u00e9sta: \u201cLa tutela del medio ambiente constituye un desaf\u00edo para la entera humanidad: se trata del deber, com\u00fan y universal, de respetar un bien colectivo\u201d (2005, p\u00e1rr. 466).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">5.- Quinta Parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Por lo tanto, sostenemos que si la calidad de persona se encuentra menoscabada por las normas constitucionales dictadas bajo un prisma doctrinario determinado, la calidad de ciudadano es incompleta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Veamos nuevamente ejemplos en nuestro ordenamiento constitucional chileno. Contrariamente al texto de 1925, la Constituci\u00f3n de 1980 no garantiz\u00f3 el derecho de ejercer la ciudadan\u00eda. S\u00f3lo estableci\u00f3\u00a0 las caracter\u00edsticas del sufragio, los requisitos para ser ciudadano y la habilitaci\u00f3n para ejercer el derecho de sufragio. Pero no consagra el derecho ciudadano mismo, como s\u00ed lo hac\u00eda el inciso primero del art\u00edculo 9\u00b0 del texto vigente en 1973 que dispon\u00eda: \u201cLa Constituci\u00f3n asegura a todos los ciudadanos el libre ejercicio de los derechos pol\u00edticos, dentro del sistema democr\u00e1tico y republicano.\u201d Esta omisi\u00f3n de 1980 en una parte de la Carta muy poco modificada respecto de la anterior, no es accidental, sino una expresi\u00f3n de la concepci\u00f3n doctrinaria liberal, limitante de la ciudadan\u00eda plena, que prim\u00f3 entre los redactores del texto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Pero la propia enumeraci\u00f3n del art\u00edculo 15 de la Constituci\u00f3n de 1980, que establece \u201cEn las votaciones populares, el sufragio ser\u00e1 personal, igualitario, secreto y voluntario\u201d (recientemente modificado en el \u00faltimo vocablo), es posible rastrear los \u00e9nfasis que estamos analizando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En efecto, el sufragio en Chile no es igualitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">No s\u00f3lo no es igualitario, por las evidentes desigualdades socio-econ\u00f3micas de los ciudadanos, pues tal calidad es casi inherente a sociedades en desarrollo como la nuestra, sino que es desigualitario por el efecto de las normativas legales que rigen las elecciones. Por una parte, el voto de cada cual tiene un valor matem\u00e1tico distinto \u2013no rige el principio un hombre un voto- por la enorme desigualdad de relaci\u00f3n entre la cantidad de electores y de elegidos. Un diputado en Santiago y en Ays\u00e9n es elegido por una cifra sideralmente diversa en uno y otro caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Se podr\u00e1 argumentar que tal distorsi\u00f3n tambi\u00e9n se daba antes de 1973, pero hay una diferencia fundamental entre ambas situaciones. En la Constituci\u00f3n de 1925 exist\u00eda una proporci\u00f3n establecida en la Constituci\u00f3n (art. 37) respecto de cada cu\u00e1ntos habitantes deb\u00eda elegirse un diputado (Treinta mil habitantes y por una fracci\u00f3n que no baje de quince mil). La disparidad por lo tanto, no resultaba del sistema, sino que se produc\u00eda por la negligencia administrativa-legislativa de no actualizar los distritos seg\u00fan la poblaci\u00f3n emergente de los censos. Por su parte, los senadores se eleg\u00edan en la misma cantidad por cada agrupaci\u00f3n senatorial, seg\u00fan el principio de representaci\u00f3n territorial y no de la poblaci\u00f3n, que reg\u00eda para la integraci\u00f3n de la c\u00e1mara alta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Sin embargo, esta disparidad matem\u00e1tica entre electores y elegidos, no es la \u00fanica ni la principal causa de la desigualdad del sufragio y por ende de una lesi\u00f3n a la ciudadan\u00eda en Chile. La anomal\u00eda m\u00e1s grave reside en el propio sistema electoral parlamentario. Se trata de la desigualdad de participaci\u00f3n de los ciudadanos en las decisiones del pa\u00eds, producto de las exclusiones a las que el sistema conduce. El sistema electoral binominal significa que miles de ciudadanos quedan sin representaci\u00f3n, no por la derrota de sus candidatos, que forma parte de la propia naturaleza de toda elecci\u00f3n, sino porque ellos en ning\u00fan caso podr\u00edan ganar un representante de su preferencia, a pesar de que ella obtenga un porcentaje considerable de los votos. Por lo tanto, en los hechos, s\u00f3lo una parte, desgraciadamente cada vez m\u00e1s minoritaria, puede influir en las decisiones colectivas eligiendo parlamentarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En consecuencia, el sufragio no es igualitario en un doble sentido. En su valor matem\u00e1tico y en su valor de influencia en las decisiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Un concepto humanista cristiano de ciudadan\u00eda implica dignidad concreta de la persona, o sea garantizaci\u00f3n efectiva de los derechos fundamentales, conjuntamente con la plenitud de los derechos ciudadanos, entre la que se cuenta la efectividad del voto igualitario. En su vinculaci\u00f3n doctrinaria estas caracter\u00edsticas arrancan de los principios de la participaci\u00f3n y solidaridad que se encuentran en el centro del mensaje evang\u00e9lico y de la Doctrina Social de la Iglesia: \u201cEn la DSI la solidaridad como primer principio gen\u00e9rico derivado significa la homogeneidad e igualdad radicales de todos los hombres y de todos los pueblos, en todos los tiempos y espacios; hombres y pueblos, que constituyen una unidad total o familiar, que no admite en su nivel gen\u00e9rico diferencias sobrevenidas antinaturales y que obliga moral y gravemente a todos y cada uno a la pr\u00e1ctica de una cohesi\u00f3n social, firme, creadora de convivencia.\u201d Por su parte, participar es, seg\u00fan los textos del Magisterio, parten activa capere, tomar parte activa en algo com\u00fan, intervenir, colaborar en algo que es obra conjunta de varios\u201d (Guti\u00e9rrez Garc\u00eda, 57, 80).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Como se ve, los matices sobre el entendimiento de los principios cristianos sobre ciudadan\u00eda pueden conducir a consecuencias directas en la vida pol\u00edtica de las personas y de las sociedades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">6.- Sexta Parte<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">\u00bfC\u00f3mo se caracteriza hoy el humanismo cristiano comunitario?<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Como un humanismo integral y solidario. La introducci\u00f3n del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia encargado por Juan Pablo II y publicado por el Pontificio Consejo Pontificio \u201cJusticia y Paz\u201d en 2004, se titula \u201cEl Humanismo Integral y Solidario\u201d definiendo el significado del documento, con las siguientes palabras, que resumen muy bien qu\u00e9 entendemos por humanismo cristiano en nuestros d\u00edas:<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">\u201cEl cristiano sabe que puede encontrar en la doctrina social de la Iglesia los principios de reflexi\u00f3n, los criterios de juicio y las directrices de acci\u00f3n como base para promover el humanismo integral y solidario. Difundir esa doctrina constituye, por tanto, una verdadera prioridad pastoral, para que las personas iluminadas por ella, sean capaces de interpretar la realidad de hoy y buscar caminos apropiados para la acci\u00f3n\u201d (Compendio, Introducci\u00f3n, b),7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Despu\u00e9s de una larga y rica tradici\u00f3n conceptual, cuyas cimas se encuentran en la palabra de la Doctrina Social de la Iglesia hasta nuestros d\u00edas y en la filosof\u00eda de Jacques Maritain y de sus disc\u00edpulos, tambi\u00e9n hasta nuestros d\u00edas, podr\u00edamos afirmar provisoriamente que entendemos el humanismo cristiano como aquel que concibe la salvaci\u00f3n \u201ccomo una realidad comunitaria\u201d (Enc\u00edclica Spe Salvi,14) y, por lo tanto, como inspiraci\u00f3n para una ciudadan\u00eda solidaria y participativa, cuyo ejercicio de la libertad personal exige \u201ccondiciones de orden econ\u00f3mico y social, pol\u00edtico y cultural\u201d (Catecismo de la IC,1740). La ra\u00edz de esta concepci\u00f3n es la manifestaci\u00f3n pol\u00edtica de la condici\u00f3n de persona: \u201cEl ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien\u201d es capaz, en consecuencia, libremente de \u201centrar en comuni\u00f3n con otras personas\u201d (Catecismo de la IC, 357).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En consecuencia, es ajeno al humanismo cristiano de este cu\u00f1o entender el devenir de la sociedad y de la econom\u00eda, y por lo tanto de la pol\u00edtica, como derivada de las estructuras \u2013el Estado o el mercado- o de la actividad humana entendida como la suma de \u201crecursos humanos\u201d o de individuos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Esta interpretaci\u00f3n de la sociedad basada en el determinismo econ\u00f3mico y en la primac\u00eda de las estructuras, es lo que ha unido doctrinariamente al socialismo marxista y al liberalismo mercantilista. Seg\u00fan esas dos concepciones, las fuerzas productivas y el mercado mueven a la sociedad y a las personas que en ella viven. O sea, mueven la historia. Por eso es que la lucha entre ambos se libr\u00f3 tan denodadamente, con dictaduras y guerras de lado y lado, durante todo el\u00a0 siglo XX. Unos bajo el estandarte de la igualdad, los otros bajo el de la libertad, pero ambos movidos por una interpretaci\u00f3n materialista de la historia. La demostraci\u00f3n emp\u00edrica de esta afirmaci\u00f3n, es que el \u201ctriunfo\u201d planetario y simb\u00f3lico del liberalismo mercantilista en 1989 dej\u00f3 al descubierto la vacuidad espiritual que los \u201cvencedores\u201d ofrec\u00edan como modelo para el desarrollo de los pa\u00edses. Ese habr\u00eda sido el momento, como Benedicto XVI lo ha recordado en\u00a0 Caritas in Veritates, en \u201cque habr\u00eda sido necesario un replanteamiento total del desarrollo\u201d. En la pr\u00e1ctica, m\u00e1s bien ocurri\u00f3 lo contrario. El desarrollo econ\u00f3mico en vez de servir al bien com\u00fan y al desarrollo integral del ser humano fue \u201caquejado por desviaciones y problemas dram\u00e1ticos\u201d, como la especulaci\u00f3n financiera planetaria, las migraciones inhumanamente tratadas o la \u201cexplotaci\u00f3n sin reglas de los recursos naturales\u201d (CiV, 2009,35, 32).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El fin de la batalla entre estas dos visiones\u00a0 materialistas dej\u00f3 al mundo y en cierto modo tambi\u00e9n a nuestro pa\u00eds, ante una situaci\u00f3n sin precedentes. Como lo describi\u00f3 un gran historiador a la vez alem\u00e1n, brit\u00e1nico, jud\u00edo y marxista, reci\u00e9n desaparecido: \u201cun mundo en el que no s\u00f3lo no sabemos ad\u00f3nde nos dirigimos, sino tampoco ad\u00f3nde deber\u00edamos dirigirnos\u201d.\u00a0 Es cierto, mucho de esta frase genial y triste ronda en el aire. Pero el de hoy es un mundo con la misma y antigua interrogante que en la inspiraci\u00f3n humanista cristiana siempre cuenta con una respuesta: la esperanza basada en la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. O sea, en t\u00e9rminos de ciudadan\u00eda, en la participaci\u00f3n solidaria de todos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Este cuadro de posiciones doctrinarias con efectos concretos, no es nuevo. Fue hist\u00f3rica y l\u00facidamente planteado por Le\u00f3n XIII, hace m\u00e1s de un siglo, en la Enc\u00edclica Rerum Novarum, el documento germen de la Doctrina Social de la Iglesia y de una visi\u00f3n humanista cristiana sobre la pol\u00edtica, que ilumin\u00f3 al socialcristianismo y el nacimiento de la democracia cristiana en Europa y Am\u00e9rica Latina. Tampoco el origen de esta visi\u00f3n fue estricta y solamente doctrinario, sino que emp\u00edrico, concreto, basado en la realidad social de un momento determinado de la historia. Las transformaciones que vino a ofrecer el siglo XX cambiaron esta visi\u00f3n del humanismo cristiano s\u00f3lo parcialmente, seg\u00fan cambiaron las manifestaciones de la vida social. Porque la situaci\u00f3n de la democracia y de la vida socioecon\u00f3mica de las personas, especialmente de los pobres ha cambiado, especialmente en las sociedades m\u00e1s desarrolladas. Pero el escenario de la Rerum Novarum se mantiene hasta hoy en amplias latitudes de la tierra, junto con el aparecimiento de otros fen\u00f3menos en todos los pa\u00edses, como la despersonalizaci\u00f3n y descomunitarizaci\u00f3n de la vida individual y social en aras del individualismo y del progreso material que caracteriza la vida moderna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Por eso, la persistencia de los problemas que lesionan la vida seg\u00fan la visi\u00f3n humanista cristiana desde la Iglesia Cat\u00f3lica, ha mantenido inc\u00f3lume la tradici\u00f3n iniciada por la Rerum Novarum. Las Enc\u00edclicas Quadragesimo Anno de P\u00edo XI (1931), Mater et Magistra de Juan XXIII (1961), Populorum Progressio y Octogesima Adveniens (1971) de Paulo VI (1967),\u00a0 Solicitudo rei sociales (1988) y Centesimus annus (1991) de Juan Pablo II,\u00a0 Spe Salvi (2007) y Caritas in Veritate de Benedicto XVI, dan cuenta de la misma preocupaci\u00f3n, renovada por la persistencia de las amenazas y del pensamiento para afrontarlas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">\u00bfQu\u00e9 tiene que ver, dir\u00e1n ustedes, esta preocupaci\u00f3n secular de Iglesia con el humanismo cristiano y la pol\u00edtica, que es donde se manifiesta la ciudadan\u00eda? Tiene tanto que ver que est\u00e1 dicho expresamente en los documentos pontificios:<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">\u201cLa Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participaci\u00f3n de los ciudadanos en las opciones pol\u00edticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien de sustituirlos oportunamente de manera pac\u00edfica.\u201d \u201cUna aut\u00e9ntica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepci\u00f3n de la persona humana.\u201d\u00a0 (Juan Pablo II: Centesimus Annus,90-91).<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">La expresi\u00f3n \u201casegura la participaci\u00f3n\u201d es la clave de nuestro tema. No se trata meramente de conceder la participaci\u00f3n, ni de solo posibilitarla o de promoverla, como se lee o se escucha a menudo en nuestro pa\u00eds, como demostraciones de consecuencia entre los principios cristianos y las obras jur\u00eddicas y pol\u00edticas. Se trata de asegurarla. Como hemos visto en esta exposici\u00f3n, en tal punto las opiniones difieren, lamentablemente tambi\u00e9n entre cristianos. Y eso no est\u00e1 bien. Es necesario superar tales disensos. Si los avances fueran sustantivos en tal empe\u00f1o, m\u00e1s cerca estar\u00edamos de lo que Jacques Maritain postul\u00f3 con valiente lucidez hace ya ocho d\u00e9cadas: El ideal hist\u00f3rico de una nueva cristiandad, como una esencia ideal realizable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Bibliograf\u00eda consultada<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Alvira, Rafael: \u201cEl problema socio-pol\u00edtico del cristianismo actual\u201d, en: Borobia, Juan Jos\u00e9. et al (compiladores): ob. cit., 2002,\u00a0 291-302<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Arag\u00f3n Reyes, Manuel: \u201cDerecho a Sufragio: Principio y funci\u00f3n\u201d, en: Dieter Nohlen, Sonia Picado, Daniel Zovatto (compiladores): Tratado de Derecho Electoral Comparado en Am\u00e9rica Latina, M\u00e9xico, FCE, 1998, 89-103<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Aron, Raymond: El pensamiento sociol\u00f3gico y los derechos del Hombre,en: El mismo autor: Estudios Pol\u00edticos, M\u00e9xico, FCE, 1997, 213-231<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Beck, Ulrich (compilador): \u201cHijos de la libertad\u201d, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1999.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Benedicto XVI: a) Discurso ante la IV Asamblea Eclesial Nacional de Italia, Verona, 19 de octubre de 2006, Librer\u00eda Editrice Vaticana, impresi\u00f3n digital; b) \u201cFe, Raz\u00f3n y Universidad\u201d, en: Cuadernos Humanitas\u00a0 N\u00b018, Santiago de Chile, PUC, Diciembre de 2006 (Comentarios de Juan de Dios Vial L., Enrique Barros B. y Pedro Morand\u00e9 C.); c) \u201cCarta Enc\u00edclica Spe Salvi\u201d, Librer\u00eda Editrice Vaticana, impresi\u00f3n digital; 30 de noviembre de 2007; d) \u201cDiscurso a los participantes del encuentro de la IDC\u201d, Castel Gandolfo, 21 de septiembre de 2007; e) \u201cCaritas in Veritate\u201d. La Caridad en la Verdad. Carta Enc\u00edclica Sobre el Desarrollo Humano Integral, Santiago de Chile, San Pablo\/Paulinas, 2009.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Berglar, Peter: \u201cLa Hora de Tomas Moro. S\u00f3lo frente al poder\u201d, Madrid, Ediciones Palabra, 1993.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Borne, Etienne: \u201cLa filosof\u00eda pol\u00edtica de Jacques Maritain\u201d, en: Pol\u00edtica y Esp\u00edritu, XXX, 353, 1974, 14-30.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Borobia, Juan Jes\u00fas, Miguel Lluch, Jos\u00e9 Ignacio Murillo, Eduardo Terrasa (compiladores): \u201cIdea Cristiana del Hombre\u201d, Pamplona, Eunsa, 2002.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Castillo, Jaime. a) \u201cEsencia y misi\u00f3n del Partido Democratacristiano\u201d en: Pol\u00edtica y Esp\u00edritu N\u00b0 218, 1959 (La versi\u00f3n utilizada en este trabajo est\u00e1 publicada en: Revista Instituto Chileno de Humanismo Cristiano, edici\u00f3n especial, primer semestre de 2004, 376-393; b) \u201cEl cristianismo como filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d, en: (del mismo autor): \u201cLos Caminos de la Revoluci\u00f3n\u201d, Santiago de Chile, Editorial del Pac\u00edfico, 1972, 307-320 (1959); b) \u201cLa defensa de los Derechos Humanos\u201d: una misi\u00f3n civilizadora, en: ICHEH\/IJM: ob. cit., 1996, 165-168.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, Bogot\u00e1, San Pablo, 2000.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional: \u201cDignidad y Derechos de la persona humana\u201d, Santiago de Chile, Ediciones Paulinas, 1990.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Conferencia Episcopal de Chile: a) \u201cSi conocierais en don de Dios..\u201d Jn. 4,10. Orientaciones Pastorales 2001-2005; b) \u201cLa persona y su Dignidad, Base de nuestra convicencia.\u201d (Mensaje al t\u00e9rmino de la 95\u00aa Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile), Santiago de Chile, 2008; c) Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile, 27 de septiembre de 2012.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Chalmeta, Gabriel: \u201cLa justicia pol\u00edtica en Tom\u00e1s de Aquino. Una interpretaci\u00f3n del bien com\u00fan pol\u00edtico\u201d, Pamplona, Eunsa, 2002.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Denzler, Georg y Carl Andresen: \u201cW\u00f6rterbuch Kirchengeschichte\u201d, Wiesbaden, Marixverlag, 2004.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Forte, Bruno: \u201c\u00bfD\u00f3nde va el cristianismo?\u201d, Madrid, Ediciones Palabra, 2001.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Gayo: \u201cInstitutas\u201d (Texto traducido, notas e introducci\u00f3n por Alfredo di Pietro), Buenos Aires, Abeledo Perrot, 1997)<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Guti\u00e9rrez Garc\u00eda, Jos\u00e9 Luis: \u201cIntroducci\u00f3n a la Doctrina Social de la Iglesia\u201d, Barcelona, Ariel, 2001.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Instituto Chileno de Estudios Human\u00edsticos\/Instituto Jacques Maritain: \u201cEl Hombre y el Estado\u201d, hoy, Santiago de Chile, 1996.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Instituto Jacques Maritain (IJM): \u201cCuatro dimensiones del humanismo en la v\u00edspera del siglo XXI\u201d, Santiago de Chile, LOM, 1994.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Juan Pablo II: a) \u201cSollicitudo rei Socialis\u201d. Carta enc\u00edclica sobre \u201cLa preocupaci\u00f3n social de la Iglesia\u201d (1987), Santiago de Chile, San Pablo, 2001, 3\u00aa edici\u00f3n; b) Ecclesia in America. Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal (1999), Santiago de Chile, San Pablo, 2001; c) \u201cCarta Apost\u00f3lica para la proclamaci\u00f3n de Santo Tom\u00e1s Moro como patrono de los gobernantes y de los pol\u00edticos\u201d, Roma, 31 de octubre de 2000; d) \u201cCentesimus Annus. Carta Enc\u00edclica en el centenario de Rerum Novarum\u201d, Santiago de Chile, San Pablo, 2001; f) \u201cMemoria e Identidad\u201d, Madrid, La esfera de los Libros, 2005.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Llano, Alejandro: a) La libertad postmoderna, en: Humanitas, N\u00b0 15, agosto de 2004; b) \u201cHumanismo y Postmodernidad\u201d, en: Nuestro Tiempo, N\u00b0 627, 2006,17-29.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Maritain, Jacques: a) \u201cCristianismo y Democracia\u201d, Buenos Aires, Biblioteca Nueva, 1944 (1943); b) \u201cMan and the State\u201d, University of Chicago Press, 1951 (1949); c) \u201cEl Hombre y el Estado\u201d, Buenos Aires, Editorial Guillermo Kraft, 1952, 2\u00aa edici\u00f3n; d) \u201cHumanismo Integral. Problemas temporales y espirituales de una Nueva Cristiandad\u201d, Santiago de Chile, Ediciones Ercilla, 1955 (1936), cuarta edici\u00f3n; e) \u201cFilosof\u00eda de la Historia\u201d, Buenos Aires, Editorial Troquel, 1960; f) \u201cSobre la misi\u00f3n temporal del cristiano\u201d (Tomado de \u201cEl campesino de Garona\u201d, publicado en Pol\u00edtica y Esp\u00edritu: ob. cit.: 1974, 143-147; g) \u201cLa Educaci\u00f3n en la Encrucijada\u201d, Santiago de Chile, Andr\u00e9s Bello, 1993; h) \u201cLos Derechos del Hombre\/ Cristianismo y Democracia, Madrid, Ediciones Palabra, 2001 (1942\/1943).<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Massmann, Nicol\u00e1s (editor): \u201cLuz para el Mundo. El Magisterio de Benedicto XVI\u201d. 2005-2009, Santiago de Chile,\u00a0 Centro de Estudios Cultura Cristiana, 2009.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Micco, Sergio y Saffirio, Eduardo: \u201cFines y medios en El Hombre y el Estado y en la pol\u00edtica democr\u00e1tica moderna\u201d, en: IJM: ob. cit., 1994, 125-136.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Mounier, Emmanuel: El Personalismo, Buenos Aires, Eudeba, 1962.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Navarro-Valls, Joaqu\u00edn: \u201cJohannes Paul II. und Benedikt XVI\u201d. P\u00e4pste der Moderne, Berlin, Feldmark Forum, 2009.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Nolte, Paul: \u201cReligion und B\u00fcrgergesellschaft\u201d, Berlin, Berlin University Press, 2009.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Palma, Eduardo: a) \u201cEl di\u00e1logo entre R. Aron y J. Maritain acerca del maquiavelismo\u201d, en: IJM: ob. cit., 1994, 155-160; b) \u201cLa energ\u00eda espiritual de la democracia\u201d, en: ICHEH\/IJM: ob. cit., 1996, 87-93; c) \u201cPr\u00f3logo\u201d, en: Edici\u00f3n especial de Revista Instituto Chileno de Estudios Human\u00edsticos dedicada a Jaime Castillo Velasco, primer semestre de 2004, 25-52.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Pe\u00f1a Vial, Jorge: a) \u201cEstrategias libertarias\u201d en: Philosophica, N\u00b0 16, 1993, 195-209 (versi\u00f3n impresa por la Universidad de los Andes); b) \u201cHacia una fundamentaci\u00f3n de la dignidad humana: una propuesta desde Spaemann\u201d, en. Revista de Ciencias Sociales, Valpara\u00edso, 41, 1996, 501-538; c) \u201cTolerancia y Verdad\u201d, en: Estudios P\u00fablicos, 106, 2007; \u201cLa conveniente conjunci\u00f3n entre \u00c9tica y Pol\u00edtica\u201d, en: Anales del Instituto de Chile, XXIX, Estudios, 2010, 15-42.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Petit, Eugene: \u201cTratado Elemental de Derecho Romano\u201d, Buenos Aires, Albatros, 1954.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Pettit, Philip: \u201cRepublicanismo. Una teor\u00eda sobre la libertad y el gobierno\u201d, Barcelona, Paid\u00f3s, 1999.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Pol\u00edtica y Esp\u00edritu: \u201cEdici\u00f3n especial de homenaje a Jacques Maritain\u201d, XXX, 353, 1974 (1971).<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Pontificio Consejo Justicia y Paz: \u201cCompendio de la Doctrina Social de la Iglesia\u201d, Citta del Vaticano, Librer\u00eda Editrice Vaticana, 2005.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Ratzinger, Joseph Card.: \u201cIglesia, Ecumenismo y Pol\u00edtica\u201d, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2005; \u201cDios y el Mundo. Crecer y vivir en nuestra \u00e9poca\u201d, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2005; c) \u201cIntroducci\u00f3n al Cristianismo. Lecciones sobre el credo apost\u00f3lico\u201d, Salamanca, Ediciones S\u00edgueme, 2005; d) Jes\u00fas de Nazaret, Primera Parte, Bogot\u00e1, Planeta, 2007.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">-con Hans Maier: \u201cDemokratie in der Kirche\u201d, Limburg, Lahn \u2013 Verlag, 2000.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Rodr\u00edguez Lu\u00f1o, \u00c1ngel: \u201cCultura pol\u00edtica y conciencia cristiana. Ensayos de \u00e9tica pol\u00edtica\u201d, Madrid, Rialp, 2007.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Seifert, Josef: Dignidad Humana: \u201cDimensiones y Fuentes en la Persona Humana\u201d, en: Borobia, J.J. et. al. (compiladores): ob. cit.: 2002, 18-37.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Silva Solar, Julio: Sentido actual del humanismo cristiano, en: ICHEH\/IJM: ob. cit., 1996, 39-50<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Spaemann, Robert: \u201c\u00c9tica, pol\u00edtica y cristianismo\u201d, Madrid, Palabra, 2007.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Travieso, Juan Antonio: C\u00f3digo de Derecho Internacional, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1998.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">V\u00e1squez de Prada, Andr\u00e9s: \u201cSir Tomas Moro. Lord Canciller de Inglaterra\u201d, Madrid, Rialp, 2004.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">NOTA: Art\u00edculo autorizado por el autor, para\u00a0 la p\u00e1gina web de la UMC.<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] Foto Gentileza Biobiochile.cl Autor: Mario Fern\u00e1ndez Baeza. Abogado, Licenciado en Ciencias Jur\u00eddicas y Sociales de la Universidad de Chile, Dr. Phil y Magister Artium por la Universidad de Heidelberg, Profesor de Derecho Constitucional y de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad de Chile y en la Universidad de los Andes. 1.- Primera parte El t\u00edtulo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3348,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,12],"tags":[],"class_list":["post-4435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-anteriores-pensamiento-humanista-y-cristiano","category-pensamiento-humanista-y-cristiano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4435"}],"collection":[{"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4435"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22455,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4435\/revisions\/22455"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}