{"id":4442,"date":"2018-04-10T12:30:17","date_gmt":"2018-04-10T15:30:17","guid":{"rendered":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/index.php\/2018\/04\/10\/4442\/"},"modified":"2018-04-10T12:30:17","modified_gmt":"2018-04-10T15:30:17","slug":"4442","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tepuedeinteresar.cl\/umc\/4442\/","title":{"rendered":"Humanismo C\u00edvico y Ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h1><span style=\\\"color: #000000;\\\">Alejandro Llano Cifuentes, <\/span><\/h1>\n<h1><span style=\\\"color: #000000;\\\">fil\u00f3sofo espa\u00f1ol.<\/span><\/h1>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">A no pocos cultivadores de las ciencias sociales y pol\u00edticos en activo les preocupa seriamente la desvitalizaci\u00f3n de la democracia como resultado del monopolio que de la vida p\u00fablica tienen de hecho los partidos: la partitocracia es, efectivamente, una grave enfermedad de la democracia, especialmente en los pa\u00edses latinos y centroeuropeos. (S\u00f3lo en algunos pa\u00edses anglosajones pervive, en alguna medida, un r\u00e9gimen parlamentario y representativo, aunque- por ejemplo, en Estados Unidos- los lobbies vienen a realizar en buena parte tal funci\u00f3n de control opaco de la actividad pol\u00edtica ). Por mi parte, en cambio, considero que nos encontramos ante un problema de m\u00e1s amplio alcance. Se tratar\u00eda de una \\\u00bbcolonizaci\u00f3n del mundo vital\\\u00bb, de la existencia interpersonal y social, por parte, no s\u00f3lo de las organizaciones pol\u00edticas, sino tambi\u00e9n de los otros dos componentes que integran el \\\u00bbtecnosistema\\\u00bb, a saber, el mercado y los medios de comunicaci\u00f3n colectiva. El entrelazamiento y mutua imbricaci\u00f3n de Estado, mercado y medios de comunicaci\u00f3n social, da lugar a una \\\u00bbtecnoestructura\\\u00bb autorreferencial, que dificulta extraordinariamente la posibilidad de una comparecencia activa de los ciudadanos y de las instituciones sociales b\u00e1sicas en el espacio p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En consecuencia, no creo que sea viable que la vitalizaci\u00f3n de la vida social pueda proceder a una reforma de la estructura pol\u00edtico-econ\u00f3mica. Eso vendr\u00eda a ser algo as\u00ed como poner al lobo a cuidar de las ovejas. El nacedero de las energ\u00edas que pueden regenerar y revitalizar el tejido social se encuentra, a mi juicio, en los propios ciudadanos y en las solidaridades primarias y secundarias que emergen desde la espontaneidad vital y la responsabilidad c\u00edvica. Parto del convencimiento de que el intervencionismo estatal en la vida personal y social, la mercantilizaci\u00f3n consumista, y la manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, llegan tan lejos como se lo permite la irresponsabilidad ciudadana, el narcisismo individualista y la renuncia a pensar por cuenta propia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">A esta propuesta regeneracionista la denomino humanismo c\u00edvico, siguiendo sugerencias de estudiosos recientes de la tradici\u00f3n republicana, entre los que destacar\u00eda a Hans Baron y J. G. A. Pocock. Debajo de tal r\u00f3tulo no se ofrece, obviamente, un manifiesto pol\u00edtico ni de una especie de meta-programa de gobierno. Es una interpretaci\u00f3n de los rasgos culturales de nuestro tiempo y la propuesta de un cambio de paradigma intelectual, como condici\u00f3n de posibilidad de una emergencia de la sociedad misma en el entramado de una complejidad cada vez m\u00e1s tupida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El predominio de los factores tecnocr\u00e1ticos en la configuraci\u00f3n de la cosa p\u00fablica est\u00e1 ligado a la prevalencia del paradigma de la certeza, propio del racionalismo moderno. Seg\u00fan este modelo epistemol\u00f3gico representacionista, la realidad se agota en el panorama de unas objetividades un\u00edvocas y homog\u00e9neas, a las que se puede acceder, sin temor a errar, por medio de un m\u00e9todo adecuado, que vendr\u00eda a ser la lectura matem\u00e1tica de una realidad f\u00edsica y social entendida de modo mecanicista, seg\u00fan las propuestas de Galileo, Descartes y Hobbes. De acuerdo con este enfoque, no hay profundidad en lo real, que se presenta ante el espectador riguroso sin misterio alguno. El investigador salta de objetividad en objetividad, realizando un indefinido proceso de articulaci\u00f3n y desarticulaci\u00f3n de las representaciones fenom\u00e9nicas, tanto en el \u00e1mbito de la naturaleza como en el de la sociedad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">La reflexi\u00f3n sobre el final de la modernidad \u2014anticipada hace m\u00e1s de medio siglo por Romano Guardini- y el surgimiento de una \\\u00bbnueva sensibilidad\\\u00bb, a la que \u2014 en cierto sentido- se podr\u00e1 calificar de \\\u00bbpostmoderna\\\u00bb, han puesto masivamente en evidencia que el proyecto moderno resulta improseguible. Es preciso sustituir el paradigma de certeza por el paradigma de la verdad, seg\u00fan la terminolog\u00eda de Alasdair Maclntyre. Conforme a este segundo modelo, el conocimiento de la realidad no es una tekhn\u00e9, sino que constituye una praxis en sentido aristot\u00e9lico, es decir, un rendimiento vital (el m\u00e1s pleno) del hombre y la mujer que buscan desentra\u00f1ar el misterio de lo real, atra\u00eddos amorosamente por la verdad en la que ese enigma se desvela paulatinamente a lo largo de la historia. As\u00ed, pues, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica es inseparable de sus dimensiones \u00e9ticas, hist\u00f3rica y sociales. Y , adem\u00e1s, nunca es un empe\u00f1o individual, porque el progreso del saber del hombre y del mundo, una visi\u00f3n unitaria de la vida buena. Y ello por la fundamental raz\u00f3n de que \u2014 al menos, desde las modernas guerras de religi\u00f3n en Europa \u2014 no hay conciliaci\u00f3n posible entre visiones comprensivas que mutuamente se excluyen. Por lo tanto, tales actitudes de fondo han de ser exclusivamente objeto de las convicciones privadas, mientras que el \u00e1mbito p\u00fablico debe estar estructurado por normas de tipo meramente procedimental, es decir, por reglas jur\u00eddico-positivas y t\u00e9cnicas econ\u00f3micas sin contenido \u00e9tico sustantivo. Se trata de la primac\u00eda de lo (pol\u00edticamente) correcto sobre lo (metaf\u00edsicamente) bueno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Estamos, as\u00ed, ante lo que Michael Sandel ha llamado rep\u00fablica procedimental. Tal modelo pol\u00edtico hace abstracci\u00f3n de las concepciones morales y culturales de las sociedades a las que se aplica. Es un paradigma deontol\u00f3gico y universalista de tipo kantiano. Las convicciones que cabe introducir en la din\u00e1mica de una democracia moderna habr\u00edan de ser razonables, lo cual equivale \u2014 seg\u00fan Rawls \u2014 a que no impliquen valores que sean objeto de disenso \u00e9tico o ideol\u00f3gico. En consecuencia, la esfera p\u00fablica ha de ser neutral: tal es el \u00fanico modo de articular una convivencia ilustrada y pac\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Mi objeci\u00f3n a este tipo de planteamientos es que, en ellos, se niega la competencia pol\u00edtica de los ciudadanos reales y concretos, al tiempo que se vac\u00eda la vida p\u00fablica de su entra\u00f1a \u00e9tica. Las iniciativas ciudadanas se hacen irrelevantes y todo posible humanismo civil vendr\u00eda a ser ut\u00f3pico. Por lo dem\u00e1s, la presunta neutralidad que se propugna es inviable. De hecho, las propuestas de autores como Rawls, Dworkin o Kymlicka responden, punto por punto, al planteamiento de las ideolog\u00edas liberales que \u2014 como el propio Rawls llega a reconocer en Political Liberalism &#8211; no son ( a su modo) menos comprensivas que las excluidas concepciones metaf\u00edsicas o religiosas.\u2022\u2022\u2022\u2022\u2022\u2022\u2022<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Por otra parte, la separaci\u00f3n entre \u00e9tica privada y \u00e9tica p\u00fablica que estos enfoques neocontractualistas y pragm\u00e1ticos llevan consigo es inviable por la propia naturaleza de la \u00e9tica. Una moral compuesta exclusivamente de reglas no puede funcionar. Ya que, como se\u00f1al\u00f3 Wittgenstein, la aplicaci\u00f3n de reglas no puede estar, a su vez, sometida a reglas, porque entonces ir\u00edamos a un proceso al infinito. Las reglas siempre son aplicadas por personas individuales o por grupos de personas, cuya competencia para aplicarlas oportunamente a situaciones hist\u00f3ricas y sociales determinadas se remite a su sabidur\u00eda moral, es decir, a la prudencia\u00a0 y a las restantes virtudes \u00e9ticas. A su vez, tales \\\u00bbexcelencias\\\u00bb s\u00f3lo pueden florecer en el seno de pr\u00e1cticas educativas en las que se valoran determinados bienes, objeto de las correspondientes virtudes. En definitiva, siempre es necesario remitirse a una \u00e9tica unitaria \u2014 articulada por normas, virtudes y bienes \u2014 que rechaza la escisi\u00f3n radical entre moral p\u00fablica y moral privada, aunque distinga (por una parte) las peculiaridades de la esfera interpersonal, en la que predominan las relaciones emp\u00e1ticas y los bienes idiosincr\u00e1sicos, y (por otra) las caracter\u00edsticas propias de la esfera p\u00fablica, donde las leyes presentan un aspecto t\u00e9cnico-jur\u00eddico muy fuerte que no excluye, empero, su peso moral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El Estado procedimental hace inevitable la corrupci\u00f3n generalizada y, por as\u00ed decirlo, estructural. Si las pautas pol\u00edticas y econ\u00f3micas se ven sometidas a un proceso de cosificaci\u00f3n; si el temple \u00e9tico personal de pol\u00edticos, funcionarios y managers se considera irrelevante; si, adem\u00e1s, el constructo Estado-mercado reabsorbe casi todos los recursos de un pa\u00eds; si todo eso se combina y mutuamente se realimenta, la corrupci\u00f3n es inevitable. Corrupci\u00f3n la ha habido siempre, se podr\u00e1 decir. Y habr\u00e1 que responder: en efecto, siempre la ha habido, pero nunca como hasta ahora ha estado tan generalizada y se ha visto reflejada en las multimillonarias cifras que los esc\u00e1ndalos de cada d\u00eda reflejan en los medios de comunicaci\u00f3n, implicados tambi\u00e9n (los propios media) en las transacciones opacas de dinero, influencia y poder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El humanismo c\u00edvico, por su parte, propone sustituir este modelo descendente de colonizaci\u00f3n de los mundos vitales por un paradigma ascendente de emergencia de las energ\u00edas c\u00edvicas y a trav\u00e9s de las comunidades solidarias, en el marco de una cultura de responsabilidad ciudadana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">La acusaci\u00f3n obvia e inmediata que el humanismo c\u00edvico recibe es la de su presunta \u00edndole ut\u00f3pica. A lo cual, yo respondo con dos argumentaciones: de \u00edndole positiva y propositiva, la primera, y de car\u00e1cter indirecto y refutativo (ad hominem); la segunda:<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">1) La capacidad operativa de las solidaridades primarias y secundarias se ha manifestado de manera espectacular durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. Se ha demostrado con hechos que ni el Estado tiene el monopolio de la benevolencia ni el mercado la marca registrada de la eficacia. Las organizaciones no gubernamentales (ONGs), y las actividades de voluntariado y autoayuda, han probado que pueden llegar por lo general m\u00e1s eficazmente que las agencias estatales o internacionales a paliar las situaciones catastr\u00f3ficas o a atender las carencias de los marginados, en una \u00e9poca en la que ya se habla de la \\\u00bbsociedad del riesgo\\\u00bb; proliferaci\u00f3n de los peligros internos que afecta tambi\u00e9n a las capas m\u00e1s ricas de la poblaci\u00f3n, sometidas continuamente a la amenaza de la soledad y de la inestabilidad. El Tercer Sector \u2014 el sector non profit \u2014 ha adquirido un volumen espectacular en las sociedades m\u00e1s avanzadas, precisamente por su institucional abstenci\u00f3n de buscar provecho econ\u00f3mico o ventajas partidistas. Es el mundo de las Fundaciones, de las instituciones culturales y asistenciales o, de las \\\u00bbcomunidades de cuidado\\\u00bb, regidas por la regla de la completa reciprocidad, en lugar del do ut des postulado por la ortodoxia neocapitalista. Algunos de los m\u00e1s destacados economistas actuales \u2014 entre los que se encuentran algunos que son Premio Nobel \u2014 han destacado el peso econ\u00f3mico decisivo de factores extra commercium, como son la familia, la natalidad, la cultura, la religi\u00f3n o la ense\u00f1anza. Y, frente a la un\u00edvoca motivaci\u00f3n del lucro personal como motor de la vida com\u00fan, han destacado que las actividades que todos realizamos con mayor atenci\u00f3n y cuidado son, precisamente, las no retribuidas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">2) Es el Estado procedimental que realmente presenta un car\u00e1cter ut\u00f3pico. Sus promesas \u2014 casi siempre incumplidas, por cierto \u2014 tienen algo de m\u00e1gico. Son como ejercicios de prestidigitaci\u00f3n \u2014 nada por aqu\u00ed, nada por all\u00ed \u2014 y se sacan de la manga o del sombrero de copa una paloma blanca o un naipe preciso que evidentemente ya estaban all\u00ed. Ni la democracia pol\u00edtica \u2014 que sigue siendo el mejor sistema de gobierno \u2014 ni la econom\u00eda de libre empresa &#8211; que yo mismo considero como la econom\u00eda, sin m\u00e1s \u2014 constituyen la panacea para resolver los problemas sociales de fondo, justo porque tales cuestiones presentan una \u00edndole pre-pol\u00edtica y pre-\u00adecon\u00f3mica. Cuando se espera que estos asuntos fundamentales se ventilen en el plano pol\u00edtico-econ\u00f3mico, lo que sobreviene es el \\\u00bbdescontento de la democracia\\\u00bb, que adquiere una deriva autoritaria en cumplimiento de la l\u00facida anticipaci\u00f3n de Toqueville acerca del \\\u00bbtotalitarismo blando\\\u00bb. Y en el terreno econ\u00f3mico, crecen cada a\u00f1o las desigualdades entre los pa\u00edses ricos y los pa\u00edses pobres; aumenta la proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n mundial que vive en situaci\u00f3n de pobreza extrema; mientras en las sociedades satisfechas estalla la bulimia consumista, acompa\u00f1ada de la anorexia cultural. Y, desde luego, no parece que la soluci\u00f3n a estos desequilibrios econ\u00f3micos y a este proceso de desertizaci\u00f3n \u00e9tica vaya a venir de manos de la \\\u00bbtercera v\u00eda\\\u00bb. Al menos tal como la presentan Anthony Giddens y sus portavoces pol\u00edticos, la famosa \\\u00bbtercera v\u00eda\\\u00bb no aporta nada nuevo en el terreno pol\u00edtico\u2011econ\u00f3mico y, por lo que respecta al \u00e1mbito cultural, sigue reafirmando un individualismo sin aliento moral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Al planteamiento del humanismo c\u00edvico cabe hacerle la poderosa objeci\u00f3n de que los fen\u00f3menos de debilitamiento moral y corrupci\u00f3n pueden darse tambi\u00e9n \u2014 como de hecho sucede \u2014 en el nivel m\u00e1s cercano de las solidaridades b\u00e1sicas. Pero hay una diferencia crucial entre el enfoque tecnoestructural, por una parte, y el c\u00edvico o cultural, por otra; a saber, que en este segundo se apela a la acci\u00f3n real de los ciudadanos, a los que \u2014 al menos- se les abre la posibilidad de equivocarse. Porque, cuando se pretende suprimir la posibilidad de errar, tambi\u00e9n se excluye la posibilidad de acertar. S\u00f3lo hay lugar para la verdad \u2014 en este mundo nuestro \u2014 donde hay espacio para el error. El Estado paternalista y el mercantilismo hedonista pretenden ignorar el mal. Se sit\u00faan \\\u00bbm\u00e1s all\u00e1 de la dignidad y de la libertad\\\u00bb, \\\u00bbm\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal\\\u00bb. Mientras que el humanismo c\u00edvico podr\u00eda caracterizarse como la postura social que no admite la tesitura de situarse m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">El mundo vital, como centro de gravedad de la vida p\u00fablica presenta, sin duda, sus riesgos caracter\u00edsticos, pero es la fuente originaria de toda creaci\u00f3n de sentido, de todo incremento en la calidad humana de la convivencia. Como dec\u00eda Ortega y Gasset, hemos de acostumbrarnos a no esperar nada bueno de esas instancias homog\u00e9neas y abstractas que son el Estado y el mercado: es de nosotros mismos y de nuestros plexos primarios \u2014 protagonistas natos de la vida civil \u2014 de quienes hemos de esperar lo bueno y lo mejor. Lo cual vuelve a conectar con el planteamiento aristot\u00e9lico, para el cual la vida buena (el eu tsen) radica en la praxis lograda (en el eu prattein). Y todav\u00eda para los protagonistas de las \\\u00bbRevoluciones atl\u00e1nticas\\\u00bb contempor\u00e1neos, especialmente para los Founding Fathers norteamericanos, la felicidad a la que todos los hombres tienen derecho no se entend\u00eda como la acumulaci\u00f3n de poder y riquezas, como el confort y las satisfacciones sensibles, sino que se identificaba con la libertad civil, es decir, con la plena capacidad de participar responsablemente en la vida p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Aunque es precisamente entonces cuando el enfrentamiento entre la tradici\u00f3n liberal y la tradici\u00f3n republicana aparece m\u00e1s a las claras. Los liberales, con Hamilton a la cabeza, ponen el n\u00facleo de la vida social en la producci\u00f3n y el intercambio de mercanc\u00edas; son partidarios de un Banco Central y de un ej\u00e9rcito profesional; de su postura se har\u00e1n eco Luis Felipe de Orleans y sus ministros, para los cuales el imperativo p\u00fablico fundamental suena as\u00ed: \\\u00bb\u00a1Enriquec\u00e9os!\\\u00bb. La tradici\u00f3n republicana, en cambio, valora la sobriedad como virtud c\u00edvica, y entiende que el mandamiento social b\u00e1sico es \u00e9ste: \\\u00bb\u00a1Participad!\\\u00bb . Frente a los liberales, Jefferson defiende la milicia popular, combate los dispendios econ\u00f3micos y rechaza la creaci\u00f3n de un Banco Central. Como ha recordado Fernando Inciarte, la figura emblem\u00e1tica del republicanismo cl\u00e1sico \u2014 propugnado por el severo Cat\u00f3n \u2014 ser\u00eda Cincinnatus, quien dos veces fue sacado de sus tareas agr\u00edcolas por sus conciudadanos, para desempe\u00f1ar la suprema magistratura, y otras dos veces &#8211; cumplida ya su misi\u00f3n \u2014 retorn\u00f3 a roturar los campos con la reja del arado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Esta pol\u00e9mico enfrentamiento entre la tradici\u00f3n liberal y la republicana que recorre la historia occidental, y ha sido narrada por Pocock en su libro The Maquiavelian Moment, encuentra hoy un eco en el debate entre liberales y comunitaristas. Yo no me identifico con ninguna de las dos posturas. Respecto al liberalismo, rechazo la teor\u00eda de Rawls, aunque reconozco que sus posiciones m\u00e1s recientes acusan positivamente las cr\u00edticas comunitaristas, y en ellas se ofrece un concepto tan interesante como es el del overlapping consensus \u2014 el acuerdo por solapamiento o intersecci\u00f3n \u2014 que reconoce una cierta relevancia p\u00fablica a las concepciones antes completamente excluidas por presentar una \u00edndole comprensiva; y por lo que respecta al comunitarismo, representantes son \u2014 Alasdair Maclntyre, Michael Sandel, Charles Taylor o Michael Walzer. Mientras que coinciden en otorgar una importancia decisiva a las comunidades locales, a las culturas propias de cada sector social y a las tradiciones hist\u00f3ricas y religiosas. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n de acuerdo en rechazar que estas configuraciones comunitarias deban trascender al \u00e1mbito de la pol\u00edtica formal, porque entonces nos encontrar\u00edamos con un producto tan curioso como podr\u00eda ser la \\\u00bbdemocracia org\u00e1nica \\\u00bb nominalmente implantada en Espa\u00f1a por la dictadura franquista, que vendr\u00eda a ser una f\u00f3rmula atemperada del corporativismo fascista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Si desde el campo de la teor\u00eda pol\u00edtica pasamos al de la sociolog\u00eda, nos encontramos con una crisis de integraci\u00f3n social a la que no pueden dar respuesta cabal las instituciones pol\u00edticas formales. Los fen\u00f3menos -parad\u00f3jicamente conectados \u2014 del multiculturalismo y la globalizaci\u00f3n han agudizado esta crisis. Si la globalizaci\u00f3n se considera como un sesgo preferentemente econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico, sus consecuencias son muy problem\u00e1ticas en el \u00e1mbito de lo que la reciente Doctrina Social de la Iglesia llama \\\u00bbsubjetividad social\\\u00bb , es decir, en la capacidad de emergencia de las libertades concertadas de los ciudadano. Las anticipaciones que aqu\u00ed se cumplen son las de Edmund Burke, quien reivindic\u00f3 el papel primordial de \\\u00bb la no comprada gracia de la vida\\\u00bb, y advirti\u00f3, a comienzos del siglo XIX, que el dinero se estaba convirtiendo en el \\\u00bbsustituto t\u00e9cnico de Dios\\\u00bb. Hegel, por su parte, denunci\u00f3 la tragedia de lo \u00e9tico que se empezaba a registrar en la entonces incipiente sociedad burguesa, cuyo economicismo triunfa ahora en las ret\u00f3ricas arengas sobre el \\\u00bbprotagonismo de la sociedad civil\\\u00bb, con las que el humanismo c\u00edvico poco tiene en com\u00fan. Finalmente, Hannah Arendt, en su obra La condici\u00f3n humana previene contra la primac\u00eda de labor sobre action, mientras que advierte que la invasi\u00f3n de los procesos metab\u00f3licos de tipo econ\u00f3mico est\u00e1 diluyendo la autenticidad de la esfera p\u00fablica, valorada ahora solamente por el actual renacer de la tradici\u00f3n republicana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">La respuesta te\u00f3rica a esta crisis de integraci\u00f3n social \u2014 que hoy se hace notar en forma de disidencia, de apat\u00eda, de conformismo y de abstenci\u00f3n \u2014 ha sido la reivindicaci\u00f3n del concepto de\u00a0 ciudadan\u00eda,\u00a0 convertido en el tema estelar de los actuales estudios socio-pol\u00edticos. Pero no todas las propuestas en este campo han sido certeras. No lo es, a mi juicio, la llamada a una ciudadan\u00eda cosmopolita, la proclama de que todos nos hagamos \\\u00bbciudadanos del mundo\\\u00bb, es decir, de ninguna parte; porque \\\u00bbel mundo\\\u00bb, as\u00ed en general, lo peor que tiene es que no existe. Es curioso que este cosmopolitismo individualista presente las mismas ra\u00edces estoicas que se detectan en el movimiento new age, y que de manera tan certera interpreta narrativamente Tom Wolfe en su novela A man in full.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Mucho m\u00e1s interesante me parece la versi\u00f3n de la nueva ciudadan\u00eda\u00a0 propuesta por Pierpaolo Donati, que_cuadra b\u00e1sicamente con los enfoques del humanismo c\u00edvico. Entiende Donati que la actual complejidad ya no se compadece con ese planteamiento que \u00e9l llama lib\/lab, es decir, con una emulsi\u00f3n bien dosificada entre las ventajas funcionales del liberalismo econ\u00f3mico y las exigencias del socialismo laborista, traducidas en las demandas de seguridad y protecci\u00f3n igualitaria que surgen del mundo del trabajo. No se trata de una cuesti\u00f3n de \\\u00bbajuste fino\\\u00bb, como dicen los tecn\u00f3cratas. Es, de nuevo, una situaci\u00f3n que est\u00e1 clamando por un cambio de paradigma. El modelo del moderno Estado nacional industrializado viene dado por tres ejes complementarios: Estado\/individuo; Estado\/mercado; y p\u00fablico\/privado. Expresado de tres formas diferentes, se trata del eje propio del exclusivismo pol\u00edtico-econ\u00f3mico. Pues bien, tal par\u00e1metro ya no aporta la referencia decisiva. Porque el Estado ha dejado de ser el centro de una sociedad que se ha convertido en multic\u00e9ntrica, y la pol\u00edtica ya no es \u2014 si es que alguna vez lo fue \u2014 el foco del dinamismo social y de la innovaci\u00f3n cultural. Por su parte, los postulados de la econom\u00eda neo-liberal ya no se adecuan al paso del Estado industrial a la sociedad del conocimiento, en la que el valor primario de las mercanc\u00edas est\u00e1 siendo sustituido por la capacidad de saber m\u00e1s, de ganar nuevos conocimientos, y de transmitirlos a trav\u00e9s de la ense\u00f1anza y de las nuevas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Curiosamente, los m\u00e1s recientes avances tecnol\u00f3gicos han vuelto a poner en primer t\u00e9rmino a las personas reales y concretas, que \u2014fluidamente encuadradas en las solidaridades primarias de tipo familiar, religioso, vecinal o educativo- son la \u00fanica fuente radical de innovaci\u00f3n. Por otra parte, el avance en la tecnociencia en general y en la biotecnolog\u00eda en particular est\u00e1n suscitando problemas \u00e9ticos de extraordinaria gravedad, que exceden incluso al conflicto epocal de la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica, como pervivencia inercial de las apor\u00edas tardomodernas, tan certeramente estudiadas por Jes\u00fas Ballesteros. De manera que, seg\u00fan Donati, el eje decisivo es ahora el de lo humano\/no humano.<\/span><br \/>\n<span style=\\\"color: #000000;\\\">Adem\u00e1s de los motivos ya apuntados, lo que urge a la reconsideraci\u00f3n de la persona humana como la protagonista del cambio social es, justamente, la creciente complejidad de la sociedad actual. Esta complejidad ya no se puede captar, interpretar y gestionar con los par\u00e1metros un\u00edvocos y r\u00edgidos de la vieja pol\u00edtica y de la econom\u00eda neocl\u00e1sica. S\u00f3lo puede responder a ella una reticularidad compleja, es decir, una urdimbre muy tupida de redes comunicativas y cooperativas que se plieguen a los relieves de escala variable que caracterizan a la sociedad de la informaci\u00f3n y del riesgo. Y es aqu\u00ed donde la nueva ciudadan\u00eda comparece. Un car\u00e1cter ciudadano que no s\u00f3lo se predica de las personas individuales, sino tambi\u00e9n de las instituciones b\u00e1sicas, con gran capacidad de integraci\u00f3n y de decisi\u00f3n en cuestiones humanamente muy densas, como es el caso paradigm\u00e1tico de la familia. Porque ahora cada uno de nosotros \u2014con sus relaciones personales, de las que no se puede prescindir sobre la base de un individualismo que mira hacia otro lado- es un centro de decisi\u00f3n que, por otra parte, no puede hacer nada relevante si no es por medio de un trabajo cuya clave estriba en la educaci\u00f3n, la captaci\u00f3n y emisi\u00f3n de mensajes, la capacidad de di\u00e1logo, la labor en equipo, y la configuraci\u00f3n de organizaciones poco jerarquizadas y muy flexibles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Pasan, entonces, a primer t\u00e9rmino las subjetividades sociales, las iniciativas c\u00edvicas, las instituciones educativas din\u00e1micas y los catalizadores de cooperaci\u00f3n. No es un empe\u00f1o restaurativo de las \\\u00bbsociedades intermedias\\\u00bb propugnadas por la teor\u00eda pol\u00edtica tradicional. Porque tales instituciones org\u00e1nicas y estamentales son incompatibles con la autonom\u00eda ciudadana, con la celeridad de los cambios y con el pluralismo que caracterizan a la sociedad compleja. De ah\u00ed que la ciudadan\u00eda societaria, que el propio Donati reclama , no consista en el restablecimiento de las relaciones jer\u00e1rquicas tradicionales, sino que se refiere a una subjetividad social definida como plexo de relaciones de completa reciprocidad entre los sexos y las generaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">En un planteamiento de este tipo, las pol\u00edticas familiares ya no se refieren predominantemente \u2014como el Welfare cl\u00e1sico- a los componentes individuales de las ( familias, sino a las propias relaciones que componen los bienes espec\u00edficos del grupo familiar, y que pueden entenderse como derechos humanos b\u00e1sicos. Surge entonces la decisiva cuesti\u00f3n de si la propia familia, entendida de manera relacional, puede concebirse como sujeto de derechos, que resultar\u00edan formalmente referidos a la propia relaci\u00f3n familiar, y no s\u00f3lo ni principalmente a sus componentes\u00a0 individuales. Aunque el sujeto radical de derechos no es otro que la persona humana, \u00e9sta no ha de entenderse como unidad cerrada, al modo individualista, que \u2014como ha mostrado Charles Taylor en Sources of the Self- se imbrica con una concepci\u00f3n del mundo que es cosmol\u00f3gicamente mecanicista y epistemol\u00f3gicamente representacionista. En las m\u00e1s diversas concepciones del derecho se admite que una instituci\u00f3n puede considerarse como una persona moral o jur\u00eddico, que cabe concebir como sujeto de derechos y de referencias sociales. A mi juicio, sin embargo, resulta ontol\u00f3gicamente problem\u00e1tica la sustantivaci\u00f3n de las propias relaciones, ya que habr\u00eda que recurrir a un concepto de la escol\u00e1stica tard\u00eda tan problem\u00e1tico como es el de \\\u00bbrelaci\u00f3n trascendental\\\u00bb, es decir, aquella realidad que en s\u00ed misma consistir\u00eda en ser relaci\u00f3n (como es \u2014 en la medida en que anal\u00f3gicamente podamos entenderlo- el caso de las tres Personas divinas en el seno de la Sant\u00edsima Trinidad). Para no recaer en la mera suma de sujetos superficialmente relacionados, la plena reciprocidad exigida por esta concepci\u00f3n de la familia llevar\u00eda a concebirla como un plexo relacional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Esta transformaci\u00f3n social \u2014 cuyos anuncios comenzamos ahora a vislumbrar \u2014 dejar\u00e1 pronto fuera de juego las estructuras anquilosadas y costosas del Estado del Bienestar. Se debe mantener, en cualquier caso, la protecci\u00f3n universal de todas las personas \u2014 incluidos los emigrantes y sus familias \u2014 lo cual es un imperativo b\u00e1sico de unos derechos humanos que son m\u00e1s amplios y m\u00e1s b\u00e1sicos que los derechos c\u00edvicos protegidos por el derecho positivo. Pero la calidad de vida que demanda la sociedad del bienestar exige una diversificaci\u00f3n de las prestaciones del Estado social. Porque, si algo ha quedado claro en las \u00faltimas d\u00e9cadas, es que la Administraci\u00f3n P\u00fablica resulta una p\u00e9sima gestora de los servicios asistenciales, la mayor\u00eda de los cuales tampoco cabe insertar en los intercambios comerciales. Es preciso avanzar hacia la realizaci\u00f3n efectiva de una subsidiariedad compleja en la que se supere la mera concepci\u00f3n de la ayuda de los \\\u00bbinferiores\\\u00bb en el reparto de los beneficios graciosamente otorgados por los \\\u00bbsuperiores\\\u00bb pol\u00edticos o econ\u00f3micas, para conceder clara primac\u00eda a los dinamismos ascendentes de la solidaridad, de manera que se posibiliten las \\\u00bbcomunidades de cuidado\\\u00bb cercanas a las familias y a otras solidaridades primarias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Desde luego, un acercamiento de este tipo a los actuales problemas sociales implica una superaci\u00f3n del dualismo motivacional propugnado por las teor\u00edas de la acci\u00f3n positivistas y funcionalistas. Seg\u00fan ellas, nosotros nos movemos exclusivamente por dos tipos de motivaciones: o bien el c\u00e1lculo racional (rational choice), que nos lleva a buscar el mayor bien para el mayor n\u00famero de gente; o bien la simpat\u00eda emocional por la que sentimos compasi\u00f3n de alguien o experimentamos la necesidad de ayudarle.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Pues bien, la realidad de las redes de prestaciones mutuas no se agota ni se compagina con esta mezcla de elementos utilitaristas y emotivistas, predominantes en la \u00e9tica contempor\u00e1nea. Lo que de hecho acontece es que continuamente estamos superando el individualismo propio del do ut des o de la satisfacci\u00f3n sentimental. Porque la autonom\u00eda individual, la independencia operativa, no es ni un dato sociol\u00f3gico ni un ideal \u00e9tico. En realidad, lo que mantiene viva y activa a una sociedad es un continuo dar y recibir no calculado, seg\u00fan las dependencias mutuas que constituyen la trama del tejido comunitario. Lo que es preciso reconocer y liberar es ese conjunto de potencialidades que, en su libro Dependent Rational Animals, Maclntyre denomina \\\u00bbvirtudes de la dependencia reconocida\\\u00bb. Dado el car\u00e1cter corporal y comunitario de la persona humana, el punto de partida vital es siempre la dependencia de otros, sobre cuya base surge una independencia que nunca prescinde de aquella solidaridad originaria. Tales virtudes de la dependencia reconocida \u2014 olvidadas tanto por la \u00e9tica aristot\u00e9lica como por la moral ilustrada \u2014 son la generosidad, el agradecimiento, el respeto, el pudor, el consuelo, el cuidado de ni\u00f1os y descapacitados, la atenci\u00f3n a la humanidad doliente y, en definitiva, lo que Tom\u00e1s de Aquino llama misericordia o pietas. La actual filosof\u00eda feminista de signo humanista y moderado est\u00e1 llamando la atenci\u00f3n sobre este tipo de capacidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Porque no es verdad que \u2014 como pretendi\u00f3 Mandeville en su \\\u00bbf\u00e1bula de abejas\\\u00bb \u2014 si todos buscan el propio inter\u00e9s, se producir\u00e1 la satisfacci\u00f3n del inter\u00e9s general. Entre otras cosas porque, seg\u00fan ha se\u00f1alado Amartya Sen, los que se encuentran en situaci\u00f3n de miseria extrema ya no son capaces de reconocer d\u00f3nde est\u00e1 su inter\u00e9s, preocupados por la subsistencia diaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\\\"color: #000000;\\\">Quisiera volver a subrayar, por \u00faltimo, que el humanismo civil implica el paso de un planteamiento empirista y pragmatista de tipo t\u00e9cnico a un enfoque netamente antropol\u00f3gico, en el que se pondere el valor de la verdad como perfecci\u00f3n del hombre. Y una reiteraci\u00f3n final. La Educaci\u00f3n es el enclave decisivo para el humanismo c\u00edvico, Porque la vigencia de este enfoque de filosof\u00eda pol\u00edtica depende, a su vez, de la Cultura. Claro aparece, que existe una clara conexi\u00f3n entre humanismo c\u00edvico y formaci\u00f3n human\u00edstica. Si esto es as\u00ed, como pienso, el camino para hacer realidad esta consideraci\u00f3n antropol\u00f3gica de la sociedad est\u00e1 erizado de obst\u00e1culos. Pero, seg\u00fan dec\u00eda Jorge Luis Borges, un caballero s\u00f3lo defiende las causas perdidas.<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] Alejandro Llano Cifuentes, fil\u00f3sofo espa\u00f1ol. 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